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“Los condenados de la tierra” es un libro ya clásico y tremendo de Frantz Fanon, obra militante y contundente sobre las miserias y tragedia que la colonización Europea desparramó por Africa y América. Ese libro fue prologado por Jean Paul Sartre, en un prefacio que se ha convertido en una pieza fundamental y penetrante, mediante la que el filósofo francés se dirige a sus coetáneos europeos para concientizarlos de lo que han hecho y advertirles de las derivaciones posibles. Ambos, el libro y el prólogo, no pueden dejar de leerse (por lo menos, eso creo yo). Aquí va una síntesis del prólogo de Sartre.

No hace mucho tiempo la tierra estaba poblada por dos mil millones de habitantes, es decir, quinientos millones de hombres y mil quinientos millones de indígenas. Los primeros disponían del Verbo, los otros lo tomaban prestado. Entre aquellos y estos, reyezuelos vendidos, señores feudales, una falsa burguesía forjada de una sola pieza, servían de intermediarios…La elite europea se dedicó a fabricar una elite indígena, se seleccionaron adolescentes, se les marcó en la frente los principios de la cultura occidental(….)se les regresaba a su país falsificados(…..) Europa creyó en su misión: había helenizado a los asiáticos, había creado esa especie nueva, los negros grecolatinos, y añadíamos, entre nosotros, hay que dejarlos gritar: perro que ladra no muerde.

Vino otra generación (de colonizados) que desplazó el problema. Sus escritores, sus poetas, con una increíble paciencia, trataron de explicarnos que nuestros valores no se ajustaban a la verdad de su vida, que no podían ni rechazarlos del todo ni asimilarlos. Eso quería decir, mas o menos: nos han convertido en monstruos, su humanismo pretende que somos universales, y sus prácticas racistas nos particularizan. Nosotros los escuchamos muy tranquilos(…) No se trataba de otorgarles una reivindicación: se habría arruinado el sistema que descansa en la sobreexplotación.

1961. Escuchen (lo que los colonizados dicen ahora): “No perdamos el tiempo en estériles letanías ni en mimetismos nauseabundos. Abandonemos a esa Europa que no deja de hablar del hombre al mismo tiempo que lo asesina por dondequiera que lo encuentra(…) en todos los rincones del mundo. Hace siglos…que en nombre de una pretendida “aventura espiritual” ahoga a casi toda la humanidad”. Añade Fanon: “Europa ha adquirido tal velocidad local y desordenada…que va…hacia un abismo del que vale mas alejarse”. En otras palabras: está perdida. Una verdad que a nadie le gusta declarar, pero de la que estamos convencidos todos -¿no es cierto, queridos europeos?

Nuestras víctimas nos conocen por sus heridas y por sus cadenas: eso hace irrefutable su testimonio. Basta que nos muestren lo que hemos hecho de ellas para que reconozcamos lo que hemos hecho de nosotros mismos…..Ustedes, tan liberales, tan humanos, que llevan al preciosismo el amor por la cultura, parecen olvidar que tienen colonias y que allí se asesina en su nombre.

En el siglo pasado, la burguesía consideraba a los obreros como envidiosos, desquiciados por groseros apetitos, pero se preocupaba por incluir a esos seres brutales en nuestra especie: de no ser hombres y libres ¿cómo podrían vender libremente su fuerza de trabajo?….Con el trabajo forzado sucede todo lo contrario. No hay contrato. Además, hay que intimidar….Nuestros soldados en ultramar aplican al género humano el “numerus clausus”: como nadie puede despojar a su semejante sin cometer un crimen, sin someterlo o matarlo, plantean como principio que el colonizado no es el semejante del hombre….Se ordena reducir a los habitantes del territorio anexado al nivel de monos superiores, para justificar que el colono los trate como bestias. La violencia colonial no se propone sólo como finalidad mantener en actitud respetuosa a los hombres sometidos, trata de deshumanizarlos. Nada será ahorrado para liquidar sus tradiciones, para sustituir sus lenguas por las nuestras, para destruir su cultura sin darles la nuestra; se les embrutecerá de cansancio. Desnutridos, enfermos, si resisten todavía al miedo…los fusiles se dirigirán contra el campesino; vienen civiles que se instalan en su tierra y con el látigo los obligan a cultivarla para ellos….Y sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos, no se logra el fin en ninguna parte. Y no sostengo que sea imposible convertir a un hombre en bestia….Cuando se domestica a un miembro de nuestra especie, se disminuye su rendimiento….acaba por costar más de lo que rinde. Por esa razón, los colonos se ven obligados a dejar a medias la domesticación: el resultado, ni hombre ni bestia, es el indígena….¿No hace falta, acaso, que los explote? Al no poder llevar la matanza hasta el genocidio y la servidumbre hasta el embrutecimiento animal, pierde el control, la operación se invierte, una implacable lógica lo llevará hasta la descolonización.

El colono…ese personaje déspota, enloquecido por su omnipotencia y por el miedo de perderla, ya no se acuerda de que ha sido un hombre: se considera un látigo o un fusil: ha llegado a creer que la domesticación de las “razas inferiores” se obtiene mediante el condicionamiento de sus reflejos. No toma en cuenta la memoria humana, los recuerdos imborrables; y sobre todo, hay algo que quizá no ha sabido jamás: no nos convertimos en lo que somos sino mediante la negación íntima y radical de lo que han hecho de nosotros.

Ustedes saben bien que somos explotadores. Saben que nos apoderamos del oro, los metales y el petróleo de los “continentes nuevos” para traerlos a las viejas metrópolis. No sin excelentes resultados: palacios, catedrales, capitales industriales, y cuando amenazaba la crisis, ahí estaban los mercados coloniales para amortiguarla o desviarla. Europa, cargada de riquezas, otorgó de jure la humanidad a todos sus habitantes: un hombre, entre nosotros, quiere decir un cómplice puesto que todos nos hemos beneficiado de la explotación colonial…Nuestro humanismo es racista, puesto que el europeo no ha podido hacerse hombre sino fabricando esclavos y monstruos.

¿Dónde están ahora los salvajes? ¿Donde está la barbarie?

One Response to “LOS CONDENADOS DE LA TIERRA- El prólogo de J.P.Sartre al libro de F. Fanon”

  1. on 06 May 2010 at 6:17 pm Guillermo

    nunca leí cosa igual

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