NIETZSCHE PARA ARGENTINOS
December 30th, 2009 by Rafael
Tiempo doblemente simbólico: se acerca el fin de un año y el comienzo de otro; nada menos que el año del bicentenario. El epílogo de una jornada marcada por la furia, el desencuentro y la desesperanza, que no es final sino inercia, que rodará por la pendiente del tiempo y bajo el peso de su propia materialidad hacia el año entrante, amenazando con truncar la débil ilusión que conlleva toda fecha demarcatoria, con su carga de promesas.
No todo está perdido, como dice Paez. Acá les dejo este pequeño texto que Nietzsche publicó bajo el título: De la utilidad y los inconvenientes de la historia para la vida.
En realidad es un pensamiento entristecedor y paralizante el creerse el epígono de todos los tiempos; pero terrible y destructivo debe parecer cuando un día, en una audaz inversión, tal creencia deifica a este fruto tardío como el verdadero sentido y propósito de todo lo que anteriormente ha acontecido; cuando su sapiente miseria se identifica con la culminación de la historia (…) Esta manera de considerar las cosas ha colocado a la historia en el puesto de otras fuerzas espirituales, arte y religión, como única soberana en cuanto ella es “el concepto que se realiza a sí mismo”, la “dialéctica de los espíritus de los pueblos” y “el juicio universal”.
Hegel ha implantado, en las generaciones impregnadas por su filosofía, esa admiración por el “poder de la historia”que prácticamente se transforma en todo momento en pura admiración del éxito y lleva a la idolatría de lo efectivo. (…) Pero el que ha aprendido a doblar el espinazo y bajar la cabeza ante “el poder de la historia” acabará por decir mecánicamente sí a todo poder, sea este un gobierno, una opinión pública o una mayoría numérica, y moverá sus miembros exactamente al ritmo en que tal poder tire de los hilos. Si todo éxito contiene dentro de sí una necesidad racional, si todo acontecimiento es la víctima de lo que es lógico y de la “idea”, entonces pongámonos de rodilla y vayamos arrodillados por todos los escalones del éxito. (….) Mirad pues la religión del poder histórico, !prestad atención a los sacerdotes de la mitología de las ideas y a sus rodillas magulladas! (…)
!Que anticuados pensamientos tengo en el corazón contra tal complejo de mitología y virtud! Pero deben ser expresados aunque solo hagan reir. Diré pues, que la historia enseña siempre: “érase una vez”, la moral: “tú no debes”, o “tu no debías haber”. Así se convierte la historia en un compendio de inmoralidad efectiva. Pero sería un grave error si simultáneamente considerasemos la historia como juez de esta inmoralidad fáctica. Es algo, por ejemplo, que ofende a la moral el hecho de que Rafael tuviera que morir cuando tenía 36 años: un ser así no debería morir. Si querésis venir en ayuda de la historia como apologistas de los hechos diríais: Rafael expresó todo lo que tenía dentro de sí; si hubiera vivido más tiempo, hubiera podido crear repetidamente la misma belleza, pero no una nueva belleza, y cosas semejantes. Así, os convertís en abogados del diablo al tomar como vuestro ídolo el éxito, el hecho, y el hecho es siempre estúpido y, en todo tiempo, ha sido más semejante a una vaca que a un Dios. Como apologista de la historia, la ignorancia es vuestra inspiración: en realidad, tan solo porque no sabéis que cosa es una natura naturans como la de Rafael, os deja indiferentes el saber que vivió una vez y nunca más volverá a vivir. Recientemente alguien nos ha querido enseñar que Goethe a sus ochenta y dos años había agotado todas sus capacidades. Pero yo cambiaría con gusto carreras enteras de vidas jóvenes y ultramodernas por algunos años de este Goethe “agotado”, para poder todavía tener parte en diálogos como aquellos que el mantenía con Eckerman y preservarme así de todas las enseñanzas actuales de los legionarios del momento. Ante tales muertos, !que pocos vivos tienen derecho a la vida! Que los muchos viven y aquellos pocos no viven más no es otra cosa que una verdad brutal, una irremediable estupidez, un tosco ”esto es así” frente a la moral que dice: “!no debiera ser así! “.
Cierto, !contra la moral!. Porque cualquiera sea la virtud de que se hable: justicia, generosidad, valor, sabiduría, compasión, en todas partes, el hombre es virtuoso en cuanto se rebela contra la ciega fuerza de los hechos, contra la tiranía de lo real y se somete a leyes que no son las leyes de esas fluctuaciones de la historia. Nada siempre contra la corriente histórica, ya sea que combata sus pasiones como los hechos estúpidos más cercanos de su existencia, o porque se compromete a ser sincero, mientras la mentira teje en torno a él sus brillantes redes. Si la historia no fuera más que “el sistema universal de la pasión y el error”, el hombre debería leer en ella como Goethe aconsejaba que se leyera el Werther, como si la historia gritase: “! Sé hombre y no me sigas!”. Pero afortunadamente la historia salvaguarda también la memoria de los grandes luchadores contra la Historia, es decir, contra la fuerza ciega de lo real y exponiéndose a sí misma a la acusación de exaltar como auténticas naturalezas históricas precisamente aquellas que se cuidaron poco del “así es” para seguir con sereno orgullo un “debe ser así”. No el llevar a la tumba a su generación, sino fundar una nueva generación - eso los impulsa incansablemente hacia delante-.
Rafa:
Pensamiento Abierto, tu blog, tiene instancias y escenarios bien diferenciados.
Uno a cargo de Facundo Silenzi, el cronista de lo ajeno habitando lo propio.
Luego tus posteos como secuaz de una biblioteca de Alejandría virtual y etérea. Donde apenas mencionando la fuente o el sitio donde encontraste el papiro, llegás para ubicarlo en su estante aleatorio y antojadizo.
Y hay otros posteos como este, que provocan que tomes una posición, que le sumes tu perspectiva que nos invites a leerlo con el enfoque que te provocó traerlo, no ya para publicarlo y darle un estante… sino para decirnos: “Che, pispeen un poco esto… pásenle un poco de bola… puede que abra, puede que clarifique, puede que contagie pensar y ver lo inmediato”
Tengo que confesar que Silenzi es atractivo, que la biblio de Alejandría sorprende… pero este último tipo de posteos inquietan. Porque traen tu provocación implicita, se mezclan con lo cotidiano en tus introducciones eclécticas y termino luego de leerlos un tanto desorientado: o estos tipos como Nietzsche tenían un faro clavidente o en realidad estan vivos, viven en nuestros barrios y nos hacen creer que han escrito hace mucho tiempo esto que en realidad es su mirada reciente de lo que sucede… o lo que resultaria, el mundo, la historia y nuestras culturas se reiteran peligrosamente, cambian sus personajes pero cuentan, en el fondo, siempre la misma historia.
Lo bueno es que una vez los locos, los distintos, los diferentes, los empecinados, los extraños vendrán a reinventar lo auténticamente posible del futuro y no más… no más…
Shakespeare, que a veces me late que vive en mi Mataderos natal, porque las calles suelen tener olor al Rey Lear… El Guille Chaquespeare diría, imagino y creo, al llear a tu amigo Nietzsche:
“Los cobardes mueren muchas veces antes de su verdadera muerte; los valientes prueban la muerte sólo una vez.” Julio César
Si el amigo Nietzsche tiene razón, entonces, la esperanza no es una fábula ligera y volatíl , sino una certeza que pede encararnos a la vuelta de la esquina mas inesperada…
Hay que andar con cuidado amigo Rafa, la calle esta muy pesada…
“Muchas gracias por el alivio.” dice Hamlet, que puedo asegurar atiende en las madrugadas en una garage de la calle Emilio Lamarca, ahora de estar de turno.
Abrazo enorme, gracias por Nietzsche, por Pensamiento Abierto y por el alma inquieta que te habita.
Luis
Luis: Siempre abrumado por tu generosidad excesiva y reconfortado por andar por aquí (quiero decir, de este lado del río)con amigos queridos como vós,te mando un abrazo y espero que nos podamos ver pronto.
Rafa
siempre un placer encontrarse con nietzsche y con ideas en danza
Lo mismo me pregunto yo: ¿Dónde estan los hombres que siguen ideales? Veo que ya nadie sigue ideas sino que son hombres a los que siguen. Hagan su camino dice. Aún no nació nadie que lo entienda en su potencia a este señor.
Abrazo.